Quizá ello, y seguramente otras razones de no menor peso, esté llevando al periodismo y la comunicación a explorar nuevos medios. Periodistas y profanos se convierten en los adalides de la comunicación virtual. Por ejemplo, son cada vez más los periodistas que, al margen de sus trabajos oficiales, tienen su propio blog informativo en la web; de igual modo, ahora toda la prensa 'on line' tiene anexo, cuando menos, un blog periodístico no oficial y por el cual no asumen ninguna responsabilidad. No resulta extraño tampoco, por muchas y variadas razones, la creciente convergencia de 'bloggers' en la denominada 'blogosfera', donde queda expuesta y forjada gran parte de la opinión pública.
* La doctrina de seguridad democrática de Uribe, en especial el 'plan patriota', ha llevado a la guerrilla a cruzar las fronteras colombianas, lo cual se ha visto facilitado por el posicionamiento geopolítico de la izquierda en latinoamérica. Es precisamente la consolidación de gobiernos de izquierda en la región lo que ha permitido el desarrollo de organizaciones como la Coordinadora Continental Bolivariana (CCB) que se encarga de agrupar movimientos sociales y políticos que creen en la vía armada como una forma legítima de acceder al poder, y sobre la cual las FARC tiene alguna influencia. Y es esta misma organización quien llevó a cabo el II Congreso Continental Bolivariano en Quito del 24 al 27 de febrero de 2008, congreso en el que se encontraban presentes todos los estudiantes de la UNAM que luego saldrían directamente al campamento guerrillero en la frontera, donde serían atacados el 1 de Marzo. Según Pérez Bonfante, Gurisatti intentaba "relacionar" a los estudiantes con las FARC insistiendo que "debía existir una fuerte confianza (...) para permitir la llegada de estos hasta uno de los campamento del grupo insurgente". Es evidente que tiene que haber una fuerte confianza en los invitados al campamento de Raúl Reyes, segundo al mando en el secretariado, mas eso no prueba la militancia de ninguno de ellos. Es necesario reconocer, aun cuando disgustemos de los métodos violentos de la guerrilla, que los verbos 'simpatizar' y 'militar' no son los mismo, que se refieren a acciones muy distintas y que el primero no implica el segundo en ningún modo.
* La guerrilla ha cruzado las fronteras y encuentra en sus vecinos cierto grado de asilo y apoyo ideológico. Latinoamérica y el caribe están en busca de la integración de la Gran Colombia, el sueño del libertador. El pensamiento bolivariano, tan difundido hoy en la región, se refleja en tratados y convenios como el ALBA, alternativa al ALCA gringo. El panorama regional favorece, sin duda alguna, al planteamiento ideológico de las FARC. De hecho, el gobierno colombiano es, como se recuerda frecuentemente en los medios, el gran aliado (y quizá el único) de los Estados Unidos en la región: es la piedra en el zapato del proyecto bolivariano. Y por ello no es extraño que, dado este contexto, estudiantes, periodistas e investigadores extranjeros tengan especial interés en conocer el proyecto político-militar de este grupo armado. Colombia es una pieza clave en el rompecabezas geográfico del bolivarianismo. El presidente Uribe y su ministro de defensa, Juan Manuel Santos, conocen perfectamente esta situación. Sin embargo, la forma en que el gobierno le sale al paso a esta situación no es ningun ejemplo de respeto hacia el derecho internacional y la misma constitución. ¿Qué importa si, como afirmaba Gurisatti, el ataque iba dirigido a Raúl Reyes y no a los estudiantes? Desde el principio, el gobierno sabía que realizar operaciones militares en otro territorio es un delito y que el objetivo del operativo no era la captura sino dar muerte a Raúl Reyes, otra contravención a la ley. Por eso, refiere Pérez Bonfante con algo de pesadez que: "si para quienes se apartan de las leyes es la muerte su condena, bajo esta lógica, sería ésta misma la condena para el presidente Uribe Vélez y los generales, dado que han actuado por fuera de la ley al aplicar (de hecho) una condena que no está contemplada en nuestras normas".
El periodismo colombiano está siendo desacreditado por su poca crítica en asuntos tan importantes como este. Ellos lo aceptan y lo ratifican. Opiniones semejantes, que encontré coincidencialmente en un blog, afirman que: "Nos encontramos pues, ante la amenaza de un estado absoluto, sin controles políticos, tragedia a la que los medios de comunicación masiva se suman al dejar de lado su responsabilidad social, y en últimas política, de denuncia y control: son altavoces de discursos oficiales sin investigación informativa". El estado colombiano, por su particular manera de actuar, parece tener licencia para matar. Está por encima del bien y del mal.

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