martes, 1 de abril de 2008

El periodismo: ¡caso perdido!

Hace unos meses la revista Semana, en su versión 'on line', publicó un artículo sorprendente sobre un revelador estudio -realizado por la Universidad de la Sabana- de la credibilidad dada por los periodistas colombianos al ejercicio de su profesión. "La voz de los medios", como se titula el artículo, ponía de manifiesto la desinformación sufrida por el país: son los mismos periodistas quienes afirman no creer en la prensa. Según dicen, su autocensura no sólo la deben a las amenazas de grupos al margen de la ley, sino al miedo de perder su puesto. Es evidente, pues, que los políticos tienen sus narices en las salas de redacción, y también sus ojos, oídos y manos.

Quizá ello, y seguramente otras razones de no menor peso, esté llevando al periodismo y la comunicación a explorar nuevos medios. Periodistas y profanos se convierten en los adalides de la comunicación virtual. Por ejemplo, son cada vez más los periodistas que, al margen de sus trabajos oficiales, tienen su propio blog informativo en la web; de igual modo, ahora toda la prensa 'on line' tiene anexo, cuando menos, un blog periodístico no oficial y por el cual no asumen ninguna responsabilidad. No resulta extraño tampoco, por muchas y variadas razones, la creciente convergencia de 'bloggers' en la denominada 'blogosfera', donde queda expuesta y forjada gran parte de la opinión pública.

Con las anteriores reflexiones presentes, quisiera entrar a considerar un texto, llegado desde la internet, de un profesor descontento con el periodismo colombiano. El centro de su ataque es el programa de RCN La noche y su presentadora Claudia Gurisatti. El texto, reproducido anteriormente en este blog, critica dúramente la forma en que la presentadora entrevistó, el pasado viernes 14 de Marzo, al padre de uno de los estudiantes muertos en el operativo en el que resultó muerto el guerrillero Luis Edgar Devia, alias Raúl Reyes.

A continuación, pues, quiero comentar algunas de las acusaciones que Federico Pérez Bonfante, autor del texto, hace al programa.

Sin embargo, quisiera comenzar haciendo una obligada salvedad: no vi el programa en directo, pero ello no es razón para desatender la llamada a comentar el texto, el cual, se supone, refleja el contenido del programa, razón por la cual sólo me referiré a él.

* El objetivo de la entrevista, según afirma Pérez Bonfante, es "buscar legitimar ante los colombianos el operativo y que las víctimas aceptaran la responsabilidad de sus hijos en sus propias muertes, hecho éste que implica sacar en limpio y sobre hombros cual matador en plaza de toros, al presidente Uribe y a los generales. ¡Qué vergüenza!" Es claro, uno es responsable de un suicidio, pero no es responsable de que los asesinen. De otro modo, existirían los suicidios infringidos, ataques heterosuicidas o algo por el estilo. ¿Y se imaginan ustedes a Hitler ayudando a suicidar judios? Si esto fuera así de simple, si la responsabilidad del acto no fuera para nada del victimario sino de la víctima, lo confieso, yo le ayudaría a algunos cuantos. En cambio, uno sí es responsable de estar, si es por voluntad propia, en tal o cual lugar, lo cual no implica, por supuesto, que uno esté de acuerdo con que lo vengan a matar. La responsabilidad en esas muertes no es de los muertos.

* La doctrina de seguridad democrática de Uribe, en especial el 'plan patriota', ha llevado a la guerrilla a cruzar las fronteras colombianas, lo cual se ha visto facilitado por el posicionamiento geopolítico de la izquierda en latinoamérica. Es precisamente la consolidación de gobiernos de izquierda en la región lo que ha permitido el desarrollo de organizaciones como la Coordinadora Continental Bolivariana (CCB) que se encarga de agrupar movimientos sociales y políticos que creen en la vía armada como una forma legítima de acceder al poder, y sobre la cual las FARC tiene alguna influencia. Y es esta misma organización quien llevó a cabo el II Congreso Continental Bolivariano en Quito del 24 al 27 de febrero de 2008, congreso en el que se encontraban presentes todos los estudiantes de la UNAM que luego saldrían directamente al campamento guerrillero en la frontera, donde serían atacados el 1 de Marzo. Según Pérez Bonfante, Gurisatti intentaba "relacionar" a los estudiantes con las FARC insistiendo que "debía existir una fuerte confianza (...) para permitir la llegada de estos hasta uno de los campamento del grupo insurgente". Es evidente que tiene que haber una fuerte confianza en los invitados al campamento de Raúl Reyes, segundo al mando en el secretariado, mas eso no prueba la militancia de ninguno de ellos. Es necesario reconocer, aun cuando disgustemos de los métodos violentos de la guerrilla, que los verbos 'simpatizar' y 'militar' no son los mismo, que se refieren a acciones muy distintas y que el primero no implica el segundo en ningún modo.



* La guerrilla ha cruzado las fronteras y encuentra en sus vecinos cierto grado de asilo y apoyo ideológico. Latinoamérica y el caribe están en busca de la integración de la Gran Colombia, el sueño del libertador. El pensamiento bolivariano, tan difundido hoy en la región, se refleja en tratados y convenios como el ALBA, alternativa al ALCA gringo. El panorama regional favorece, sin duda alguna, al planteamiento ideológico de las FARC. De hecho, el gobierno colombiano es, como se recuerda frecuentemente en los medios, el gran aliado (y quizá el único) de los Estados Unidos en la región: es la piedra en el zapato del proyecto bolivariano. Y por ello no es extraño que, dado este contexto, estudiantes, periodistas e investigadores extranjeros tengan especial interés en conocer el proyecto político-militar de este grupo armado. Colombia es una pieza clave en el rompecabezas geográfico del bolivarianismo. El presidente Uribe y su ministro de defensa, Juan Manuel Santos, conocen perfectamente esta situación. Sin embargo, la forma en que el gobierno le sale al paso a esta situación no es ningun ejemplo de respeto hacia el derecho internacional y la misma constitución. ¿Qué importa si, como afirmaba Gurisatti, el ataque iba dirigido a Raúl Reyes y no a los estudiantes? Desde el principio, el gobierno sabía que realizar operaciones militares en otro territorio es un delito y que el objetivo del operativo no era la captura sino dar muerte a Raúl Reyes, otra contravención a la ley. Por eso, refiere Pérez Bonfante con algo de pesadez que: "si para quienes se apartan de las leyes es la muerte su condena, bajo esta lógica, sería ésta misma la condena para el presidente Uribe Vélez y los generales, dado que han actuado por fuera de la ley al aplicar (de hecho) una condena que no está contemplada en nuestras normas".

El periodismo colombiano está siendo desacreditado por su poca crítica en asuntos tan importantes como este. Ellos lo aceptan y lo ratifican. Opiniones semejantes, que encontré coincidencialmente en un blog, afirman que: "Nos encontramos pues, ante la amenaza de un estado absoluto, sin controles políticos, tragedia a la que los medios de comunicación masiva se suman al dejar de lado su responsabilidad social, y en últimas política, de denuncia y control: son altavoces de discursos oficiales sin investigación informativa". El estado colombiano, por su particular manera de actuar, parece tener licencia para matar. Está por encima del bien y del mal.

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